Aventuras en bicicleta

Mil kilómetros por el Mercosur

Por  Fernando Andrioli

 

SÍNTESIS: En la búsqueda de un camino alternativo a las Cataratas del Iguazú, surgió esta travesía por Uruguay desde Fray Bentos a Artigas y el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Atrás había quedado la idea de unir la ciudad de Campana (Bs. As.) con Malargüe (Mdza.), en la búsqueda de pedalear acompañado. El compañero de viaje, sin embargo, duró solo dos días. A solo 4 días de Iguazú tuve que emprender un retorno anticipado.
 

 

Recorrido

De Campana (Buenos Aires, Argentina) a São Luis Gonzaga (Brasil)

 

Distancia

1000 km.

 

Puntos sobresalientes

del trayecto

Interior del Uruguay, ruinas jesuitas en Brasil

 

Fecha

 30 de abril al 9 de mayo de 2006

 

Bicicleta

Raleigh M40 DX

  Participantes Fernando Andrioli

 

Muchos se preguntarán que fue de mi viaje a Malargüe. La verdad el mismo quedó pendiente, porque el único flaco que quedó en acompañarme me propuso apuntar hacia el norte porque no le gusta el frío. Sugirió que si íbamos para las cataratas se prendía. Como mi fin era pedalear y acompañado es mucho más agradable, en unos días prepare un recorrido que iba de Campana a Cataratas atravesando Uruguay y Brasil, aunque me faltaban algunos datos de la cantidad de kilómetros. Mi propósito era no utilizar la Ruta 14 tan
transitada y tan peligrosa. La idea era salir el 26/4, pero al final el que me iba a hacer el aguante me pidió posponerlo unos días, acordamos salir el sábado 29/4 pero finalmente horas antes me dijo que hasta el domingo 30/4 no podía salir.

Así las cosas el 30/4 salí de mi casa en bicicleta, cargado con las alforjas, un bolso sobre ellas y una mochila pequeña en la espalda, siendo las 7.30 a.m. y me encontré con Diego (el compañero de ruta) a las 8:30  en la EG3 al lado de la Toyota (Zárate). Antes de salir tuvimos que cambiar las cubiertas de la bici ya que iba a arrancar con semislick y llevar los tacos de repuesto (que según él no tenían alambre e iba a poder doblarlas).

Al final los tacos tenían alambre y el cambio fue al pedo. A las 9.20 arrancamos rumbo a Gualeguaychú la primera etapa del recorrido. Tuve que esperarlo en varias partes del recorrido, pero dentro de todo llevamos un buen ritmo con un leve viento a favor .17.10 estábamos en la ciudad entrerriana (hicimos una parada larga en Ceibas y algunas paradas cortas antes y después).

Conseguimos un hotel piola (las bicis entraban en la habitación con
nosotros) y los 152 km. fueron cansadores pero para mí no agotadores. Sin
embargo mi "socio" no opinaba lo mismo, se lo veía bastante afectado y se
excusaba de haber dormido poco a causa de los preparativos del día anterior.

Cenamos, caminamos un rato y nos fuimos a dormir temprano. La segunda etapa era de Gualeguaychu (AR) a Young (UR), 136 km. con el aditamento de sus buenas subidas y bajadas constantes. Arrancamos temprano pero debido a que Gendarmería no nos dejaba cruzar el puente andando y el tránsito seguía cortado por los Ambientalistas, nos demoramos más de tres horas hasta que los de la Prefectura Uruguaya y los de la Gendarmería Argentina se pusieron de acuerdo de que nuestro cruce pedaleando no significaba ningún
peligro para nadie (el puente estaba vacío). A las 13 hs. ingresamos a Uruguay.

La pedaleada debió tener entonces ritmo para no llegar de noche a Young aunque inevitablemente los últimos km. fueron a luz de linterna (19:30 arribamos a Young) más a causa de los largos tramos en que tuve que esperar a Diego que estaba netamente "fundido" y que a poco estuve de remolcarlo (por suerte no lo hice).
Llegamos, enseguida acordamos con un buen hotel con desayuno incluido y mi idea era salir a cenar y comprar  algo de alimentos para el otro día. Diego estaba agotadísimo y se bañó y se acostó... Sin Comer!!!, yo no, salí y conseguí un mercado para reaprovisionarme/nos para el viaje, hablé con mi familia comentándole que era muy probable que Diego desertara en cualquier momento y llevé comida al hotel. Lo desperté, comimos algo, conversamos sobre la próxima etapa que era de unos 120 km. con 60 de ripio y me pareció una señal de apoyo hacia mi co-equiper reducir esta etapa para que se recupere; parando en las Termas de Almirón, a unos 60 km. donde disfrutaríamos de un día de spá.

Así se lanzó la tercera etapa (corta) y en la primer parte del recorrido (20 km.) Diego me anunció lo que yo ya sabía desde el día anterior "hasta las Termas y me vuelvo", por un lado sentí bronca porque había hecho muchos cambios en mi viaje para él, pero por otro lado cierto alivio ya que de allí en más dependía solamente de mi bicicleta y mis ganas. Igualmente acordamos parar a los próximos 20 km.
Un poquito caliente le dije que lo esperaba en el Km. 40 de la etapa. Así me
adelanté y a los 20 km. lo esperé. Lo esperé 40 minutos y no alcanzaba a
verlo ni con los largavistas. Era obvio que se había vuelto sobre sus pasos.
Igualmente fui hasta las Termas de Almirón y alquilé una cabaña por si
aparecía y luego de un baño partí al pueblo de Guichón (16 km.) para
reaprovisionarme para el otro día y conseguir dinero uruguayo en algún
cajero (que no había pero cambié unos U$S). Baños termales y la primer noche solo. Un mensaje en el celu me indicaría que Diego estaba volviendo porque aducía un dolor fuerte en la rodilla.

Cuarta etapa, 7.30 hs. de la mañana arranqué buscando la ruta 4 utilizando
un camino rural indicado en un mapa. Luego de dos horas de pedaleada me di
cuenta que por alguna razón no estaba entrando a la Ruta 4, así que aproveché y pregunté en una estancia donde unos brasileros me indicaron que
debía volver unos 6 km. y seguir el tendido de tres cables. Así lo hice, pero cosas del destino, encontré un "pedalista" vestido de gaucho y con mucha carga en una bici playera con alforjas (¿raro no?) Resultó ser un sabio
conocedor de la zona y un pedalista errante que había partido en el 2001 rumbo a Brasil y ahora recién estaba volviendo luego de pedalear y parar en
estancias haciendo algunas changas, realmente un personaje. Me indicó con
lujo de detalles mis próximos kilómetros hasta Artigas y me alertó sobre lo
que iba a encontrar en los próximos 300 km.: mucho cerro y mucha piedra.

Es más, 14 km. de la ruta 4 figuran en los mapas pero no existen; por lo cual
es un campo traviesa lleno de piedras entre dos alambrados. Así, bien
rumbeado, llegué a las 17:10 a un pueblo llamado Paso del Parque del Dayman, lugar donde se libró una batalla histórica de la revolución uruguaya en el departamento de Salto a metros del límite con el dpto. de Paysandú. Había recorrido 137 km. muy duros, con subidas empinadas y bajadas "adrenalíticas" en piedra suelta y piedra en punta aflorando del camino. Atrás había dejado a dos grupos de gauchos arriando cada uno a más de mil vacas y que se iban abriendo paso ante el avance de mi bici  (¡nunca había visto tantas vacas juntas!!!) y no quedaba mucho sol ni muchas fuerzas para continuar. Lo primero que aparecía del pueblo era un almacén (el viejo de la playera me había hablado de él) y el resto era un caserío de no más de 500 habitantes. Me bajé en el almacén, me pedí un salamín y una cerveza (Pilsen) y le pregunté al dueño donde podía pasar la noche. Me dijo que el único lugar era en su galpón, al lado de su camioneta, sobre unos cueros de oveja. No tenía mucha opción, así que me bañé con agua fría, preparé algunas cosas para el otro día, conversé un poco con los pueblerinos que se acercaban para
conocerme. Antes de las 20:00 hs. todo el pueblo estaba durmiendo, en ese
paraje no había luz eléctrica, así que la luz natural marcaba los tiempos de descanso.
Acostumbrado a dormir poco, tipo 3:00 a.m. estaba re-despierto y con un poco de frío. Me abrigué y salí a ver la noche abierta. Fue algo fuera de serie... El cielo era un espectáculo de estrellas fugaces (luego me enteraría por intermedio de mi mamá que ese día hubo una lluvia de estrellas cósmicas). La noche era solo comparable a las que viví en los campamentos del doble cruce de los Andes. A las 4.30 me uní a unos peones a tomar mate y para las 7:10 cuando aclaró continué viaje.

Quinta etapa: debía culminar lo más cerca de Artigas posible y así fue. El
camino siguió parecido durante 90 km., piedras, subidas, bajadas; pinché
cuatro veces en este tramo; luego arrancó la verdadera ruta 4 de asfalto.
Cuando ya habían transcurridos 130 km. desde el comienzo de esta etapa;
entré en un pueblo llamado Sequeira, bastante popular. No había caso, no
había ningún lugar para dormir, así que traté de repetir lo del almacén pero
esta vez no me dieron bola, solo me dijeron que 6 km. más adelante iba a
encontrar una estancia donde seguramente me iban a hospedar. Y así fue, el capataz me dejó quedar y no solo eso: cené, dormí y desayuné espectacularmente. Otra vez los cueros de oveja hicieron de colchón (es bárbaro).

Sexta etapa: Mi objetivo era llegar a Artigas temprano y parar, 85 km. y
ultima ciudad de Uruguay. Todo sobre ruta, mucha subida, mucha más que
antes. El camino esta vez subía más de lo que bajaba. Igualmente el 5 de
mayo a las 13:00 hs. estaba en Artigas, con 713,80 km. acumulados en total.
Aproveché la tarde para pasear, comprar algunos alimentos, ajustar y limpiar
la bicicleta, etc. Por la noche fui a un cyber y comencé a organizar la
etapa Brasil - Misiones. Ahí caí en la cuenta que me sería imposible llegar
antes del 12/5 a Campana (con tantas postergaciones la fecha tope en que debía volver a mi trabajo era mucho más próxima) y pasar por las Cataratas, el tiempo no me iba a alcanzar. Decidí ir para Alegrete (146 km. de ruta con un sector montañoso en medio) y de allí avanzar unos 300 km. en micro hasta Santo Angelo, desde allí en 4 o 5 días iba a estar en Iguazú, pasando por El Soberbio, Saltos del Moconá, Andresito y Pto. Iguazú. Iba a ganar unos dos días.

Septima etapa: Salí 7:00 hs. de Artigas, hice la salida de Uruguay y no pude
hacer migraciones brasileñas (no hay policía federal). Metí todas las ganas
y mucha fuerza (hacía dos días que venía teniendo un viento medianamente
fuerte en contra) y a pesar de largas y altas subidas pero frenéticas bajadas a las 14:00 hs. estaba en Alegrete. Durante el viaje pergeñé una idea: en vez de dormir en en hotel, iba a dormir sobre el micro a Santo Angelo (6 hs.) así ganaba tiempo y ahorraba hotel.

Traté de hablar a mi casa para avisar que todo iba bien y mis próximos planes, pero no encontré a nadie. Fui a la Rodoviaria, conseguí un boleto a S. Angelo para las 00:10 del 7/5/06 (64 reales en coche cama). Me bañé en el baño de la Terminal (como pude) y comencé a pasear por el centro de Alegrete, tratando de conversar en mi "portuñol" con gente de la zona. A las 17:00 hs. volví a llamar a mi casa. Allí me dieron una mala noticia: mis hijas (la mayor y la menor) habían tenido un accidente. Antonela llevaba a Manuela en su bicicleta playera y el piecito de la más chica se enredó en los rayos de la rueda delantera. El golpe fue inevitable y violento para las dos en el rostro. La peor parte para Manuela, aunque Anto se astilló tres dientes. Contusiones y control por posible conmoción cerebral para Manu. En ese momento me di cuenta que ya no me importaba seguir pedaleando y que quería volverme. Igualmente mi esposa me tranquilizó que estaba todo bien, pero yo sentía una angustia bárbara. Fui esa noche hasta Santo Angelo (en micro) sin pegar un ojo. Tipo 9:00 hs. bajé del colectivo, armé la bicicleta y arranqué para el lado contrario, para Sao Luis Gonzaga, acercándome al límite con Argentina.

Mientras pedaleaba en los verdaderos "morros" brasileños iba pensando como hacer. En medio del camino de las Misiones como le dicen, me desvié para San Miguel das Missoes, donde hay unas ruinas jesuitas (66 km. desde Santo Angelo - 13:00 hs.) Esta vez en el pueblo había hotel pero ningún colectivo para llegar hasta Argentina o hasta una zona limítrofe.

Preguntando me dijeron que la única alternativa era Sao Luis Gonzaga, 66 km. más al oeste. Cargué agua, unas frutas (desde Santo Angelo había salido sin agua ni comida y ni siquiera me había dado cuenta). A las 15:00 salí; a las 18:10 estaba en la Rodoviaria de S.L. Gonzaga. No había colectivos ni para Argentina, ni para Uruguayana. Solo 23.00 hs. partía uno para Sao Borja, donde esta el puente internacional con Santo Tomé (Corrientes). Para allá fui, 01.30 hs. del 8/5 estaba en Sao Borja, 2.30 hs. estaba del lado argentino (35 km.) y a las 3:00 am. descansando en un hotel donde me bañé y dormí un poco. 9:00 hs. del 9/5 fui a la terminal de ómnibus y me dijeron que hasta las
19:00 hs. no había colectivo para Bs. As., sin embargo uno del pueblo me
dijo que preguntara por un servicio que pasaba por la ruta y que era directo
a Bs. As. Tal cual, a las 10.30 hs. salía un colectivo a Bs. As. pero que de
ninguna manera me iban a llevar la bici. Menefrega!!! dije, saqué el boleto
(10:00 hs.) y raudamente uní los 4 km. hasta la ruta 14 (estación de servicio
Esso) donde salía el Singer a Bs. As., saqué las ruedas y doblé el manubrio.
Cuando vino el cole sin preguntar le encajé la bici en el baúl, sin dejarlos
ni pensar. Era casi un milagro,  había logrado algo casi imposible; asegurarme estar en Campana el lunes a las 20:00 hs.

Por suerte mis hijas estaban bien, la menor quizás con el tabique desviado y
la cara hecha una torta negra, apenas pudiendo abrir los ojos.

El viaje fue igualmente positivo: 968 km. controlados en 8 días, luego unos
35 km. más para cruzar la frontera. Unos 1000 km. en 9 días y físicamente
íntegro. Misión cumplida.

Moraleja: Nunca adaptes tus proyectos a los deseos ajenos.

Campana - Malargüe queda pendiente para más adelante.

Espero no haberlos aburrido con el relato.

 

 

 

En la costanera de Gualeguaychú, casi recién llegados.

 

Sobre el Puente de la discordia. Atrás puede apreciarse la construcción de la papelera Botnia )

 

Me era inevitable no alejarme de Diego.  Las subidas y bajadas uruguayas terminaron con sus ganas de pedalear.

 

El gaucho pedalista. Un verdadero personaje, José Morales.

 

Antes de llegar a Artigas podían verse estos cerros.

 

La ruta de las Misiones, es duro pero muy lindo pedalear por los morros brasileños.

 

Sao Miguel das Missoes, donde me desvié 16 km. hasta las Ruinas.