Aventuras en bicicleta

Siete Lagos y algo más

Por Marcos A. Gallo  (marcosgallo22@msn.com)

SÍNTESIS: Recorrido por el clásico camino de los Siete Lagos sumándole el desvío a Villa Traful, corajeando con el paso a Chile y concluyendo en Bariloche.

 

Recorrido

San Martín de los Andes-Villa Traful-Lago Puyehue Chile-Villa La Angostura-Bariloche.

Distancia

525 km.

 

Puntos sobresalientes

del trayecto

Lagos Lácar y Machónico, arroyo Partido, lagos Hermoso, Villarino y Falkner. Comienzo del ripio, El Portezuelo, Puerto Arrayán. Villa Traful. Lagos Correntoso y Espejo Chico. Paso a Chile y el exigente regreso. Villa La Angostura y península de Quetrihue. Bahía Puerto Manzano. Bariloche. Colonia Suiza

Fecha

Del 5 al 14 de enero de 2007

Bicicleta

Zenith Andes, 21 vel., “alias la Pacha”

Participantes

Marcos A. Gallo

 

La idea era comenzar a pedalear el mismo 4 yendo a Quila Quina, pero no llegamos 16:30 a San Martín sino 3 hs más tarde. Hasta que armé la bici, donde lo que más me costó fue inflarla pues no tenia el inflador correcto, se hicieron como 20:30 y no quería pedalear pues no sabia si llegaría con suficiente claridad.

Mientras armaba se me acerca una extranjera, francesa y me pregunta si podía venir conmigo. Luego de dudar un poco, pues no quería acarrear a nadie, le dije que si. Total estaba solo.

Ella fue a alquilar bici. Yo fui a informes.

Nos encontramos luego a orillas del lago Lacar donde tomamos unos mates viendo el sol perderse entre las montañas. Ella estaba acampando en el camping del ACA. En turismo me habían dicho que salvo ese, el camping más cercano era en playa Catitre, a unos 7 km. No daba.

Pasé por donde trabajaba Flor, amiga de Bolívar. Estuve charlando con ella y su marido Pablo y me invitaron a cenar y hospedarme en su casa. Fue importante arrancar descansado. Fue una noche agradable donde hablamos y compartimos.

A Carolina, que es como se llamaba la chica francesa que me acompañaría, le había dejado un mensaje que pasaba 8 a.m. a buscarla.

 

Día 1

En definitiva salimos de SM pasadas las 10 hs., un horario que se repetiría en todas mis jornadas de pedaleo, primero porque era muy difícil acostarse antes de medianoche ya que oscurecía cerca de 10 de la noche, sumado al cansancio de la jornada y a que soy bastante remolón.

Salimos bordeando el lago Lacar, el día estaba excelente, sin ninguna nube surcando el cielo.

La primera parte se presentaba exigente hasta Chapelco, donde se encuentra el desvío hacia la pista de ski. Particularmente no me representó mucho esfuerzo pese a que iba con carga máxima, pues todo lo que iba a consumir de comida lo traía conmigo de Mar del Plata: arroz, fideos, polenta, legumbres, granola, patés, etc.

Aquí, en este primer día, recogí el primer consejo, ir comiendo lo envasado en lata.

La primera parada fue en arroyo Partido, donde almorzamos. Yo iba a mi ritmo, parando para esperar a mi acompañante.

Durante el trayecto fui sintiendo una especie de admiración de parte de la gente al andar viajando en bici, caricias al espíritu.

En uno de los tantos miradores que paramos un loco me dice: -no me engañas a mi, vos tenés un motor escondido, y riéndome me golpeo las piernas y le digo: -2 motores, tracción a sangre, jajajjaja.

Pasamos, luego de reanudar la marcha, por el lago Machónico y luego de contemplarlo proseguimos hasta el lago Hermoso, lo separa de la ruta 234 un desvío de unos 2 km. de ripio; comenzábamos de a poco a amigarnos con el ripio que recorreríamos los días subsiguientes.

Fue el primer lago en el cual nos metimos, el día estaba caluroso y el agua no tan fría. Había 2 grupos de ciclistas. Nos secamos y retomamos el camino. El desvío valió la pena.

La primera etapa concluyo en el lago Falkner, donde también me metí. Habíamos recorrido cerca de 50 km.

Armé la carpa y a descansar. Aquí es donde uno empieza a compartir con gente que ha viajado hasta esos lares, de donde venís, a donde vas, quien sos. Está bueno.

Como quedaba cerca fuimos hasta el lago Villarino caminando, la tarde estaba despidiéndose. Carolina compartía a través de su MP3 música de amigos franceses, algo de Emir Kusturica y de Compay Segundo mientras disfrutábamos del lago sentados en un tronco caído.

Con mi escaso francés e ingles podríamos habernos comunicado pero no hizo falta pues se manejaba bien con el castellano.

Mas tarde, al regresar, fui en busca de leña para cocinar. Me encanta este ritual, encender el fuego. Soplarlo dándole oxigeno, la olla tiznada, luego el ocaso de las brasas…

Las noches se presentaban intensamente estrelladas, algo que en una ciudad no ocurre. Uno puede hasta divisar constelaciones, que parecen nubes tenues pero estáticas.

Compartimos la cena y el fuego con unos chicos de San Isidro, aparte de charlar sobre nosotros.

La lata de atún voló acompañada por arroz.

 

Día 2

Al día siguiente comenzamos el pedaleo cerca de 10 AM, previo armado de alforjas. Yo desayuné cereales con leche.

Prácticamente enseguida comenzó el ripio. El destino fijado era Villa Traful.

Aquí es donde se acentuó el punto negativo del viaje: los TÁBANOS, insecto similar a la mosca, que zumba a tu alrededor (molestísimo) y cuando te pica te das cuenta porque parece que te muerde. Lo bueno es que no deja ronchas como el mosquito. Si bien no había llevado repelente, no le hace mucho caso.

El día anterior no había encontrado el protector solar, así que mi piel estaba coloradita.

Otro punto no muy feliz, los autos que iban y venían cubriéndote de polvo. Algunos andan en el ripio como si anduvieran en ruta.

Hasta aquí lo mas liviano que había tenido que viajar era en el 2-2. Paramos a almorzar en el desvío a Villa Traful. Hacia rato que habíamos pasado por Pichi Traful, uno de los pocos lugares que no paré y que quizás valga la pena.

Al retomar la marcha, encaramos el desvío, una subida muy exigente, iba en 1-1, resoplando, maldiciendo tábanos y autos cubridores de polvo, evaluando la ausencia de cuernos en mi manubrio.

Iba con el torso completamente hacia delante y agitado llegue a El Portezuelo, el punto cúlmine de esa subida. Me acuerdo y me agito, jajajja.

Le dimos hasta Puerto Arrayán, donde repusimos energía y descansamos un poco. Disfrutamos del lago Traful, el agua cristalina estaba más fresca que los anteriores.

Aquí nos cruzamos con Betiana y Martín, una pareja de La Plata que también andaba en bici con quien compartiríamos camping mas adelante.

Estábamos a 15 km. de Villa Traful y no sé si seria el cansancio pero se hizo largo el tramo, donde quizás  lo mas exigente era la subida saliendo de Puerto Arrayán.

La villa es pintoresca, pequeña. El lago, uno de los más lindos de los 7.

Paramos en el primer camping, estábamos extenuados. Este día fue el único en el que tuve problemas técnicos. Perdí primero uno y luego otro de los tornillos que unen al portaalforjas con la bici. Lo solucioné sacándoselos al portacaramañola y a su vez a éstos reemplazándolos por cinta.

El día anterior iba “hablando” con mi bici acerca del nombre con el que la bautizaríamos: LA PACHA.

Acampamos en un camping organizado, junto a la pareja de La Plata.

Luego del armado tuvimos una charla cultural con Carolina sobre Francia, Argentina. Llevaba viajando 15 meses, lo que considero que hay que tener “huevos”. Estábamos frente al lago, yo estaba masticando unos orejones de durazno.

Concluíamos la 2° jornada, casi toda de ripio.

Distancia: 55 km. Acumulado: 105 km.

 

Día 3

La noche había transcurrido sin nada de frío, el objetivo para el día era llegar al lago Espejo Chico o el Correntoso. Carolina estaba asustada por la intensa jornada del día anterior, pero rápidamente llegamos al lago Correntoso, donde bajamos a almorzar, y luego de un breve siestón retomamos el camino.

Esta jornada respecto de la anterior la sentí menos exigente.

En este día fue que se “quebró” un poco el dialogo, pues ella quería llegar rápidamente a Villa La Angostura y sentía que iba muy rápido. Obviamente que el cuerpo venia respondiendo bien.

Tomamos el desvío al camping agreste del Espejo Chico. Había mucha gente y ya nos habían dicho que era bastante ruidoso. Se comprobó luego, se emborrachan y gritan en los fogones hasta que no dan más. Al principio se canta, luego ya no importa más nada. La noche estuvo fresca, durante la tarde se había levantado viento, quizás por eso fue que me costó volverme a dormir sumado a los alaridos que pegaban estos tipos.

Durante la tarde había disfrutado unos mates frente al lago con un merecido chapuzón y el clásico paté con crackers (galletitas).

Me puse a charlar con un grupete de chicas de Neuquén y un flaco de Lanas. Luego nos sumamos a una clase de yoga a cargo de un chabón. Realmente estuvo buena y me vino bien ya que no estiraba luego del pedaleo como hubiera debido. O sea estiraba pero no tanto como hubiera querido.

Yoga frente al lago, atardeciendo…10 puntos.

Si bien el camping era agreste, no tenia ni mesas ni fogones, solo proveeduría.

Me había divertido un poco a la tarde donde un loco con una cervecita encima, explicaba las bases del Tai Chi y su relación con el karate. A pesar de todo se notaba que el chabón practicaba algo de eso, pues se notaba la fluidez de sus movimientos.

Esa noche cociné polenta, para mí y para 25. Igual mejor que me sobró pues la utilicé como vianda al día siguiente.

Concluía la 3° jornada. Dist: 38 km. Acumulado: 143 km.

 

Día 4

Al día siguiente decidí realizar un treking hacia un cerro llamado La Mona de aproximadamente 5 hs. ida y vuelta. Carolina me acompañó no muy convencida dado que luego había que pedalear. Hasta aquí venía sintiéndome muy bien físicamente.

Demoramos 45 min. en encontrar el comienzo del sendero y mucho antes de la mitad casi nos volvemos pues no encontrábamos las marcas que nos indicaban el buen camino. Un grupo de chicos encontró por donde seguir y entonces continuamos el ascenso. Siempre es un placer caminar por entre esos inmensos árboles, recorrer esas laderas montañosas.

En una parte, cuando ya la vegetación no existía, aproximándonos a la cumbre, atravesamos partes con hielo, donde uno de los chicos que tenía borcegos efectuó escalones para no resbalarnos en el hielo. De aquí había un excelente mirador a los lagos. No hicimos cumbre, pues demoraríamos  1 hora más y debíamos retomar la pedaleada. Valió la pena la vastedad que se apreciaba desde ahí.

Al retomar armamos todo y proseguimos. Mi idea era quedarme en Espejo Grande y Carolina seguir a Villa La Angostura.

Había un río que unía los lagos Correntoso con Espejo Chico y justo había gente tirándose del puente. Joya!!!

Yo andaba con la camiseta de Boca y uno de los chicos me dice: -bostero, te vas a tirar…y si!!!! Respondí.

Veía que daba vueltas , es que estaba esperando a Carolina que se había quedado atrás. Cuando llegó me quede solo en calzas y sin dudar me tire. EXCELENTE.

Me tiré tres veces en total. Serían 7 metros aproximadamente. El agua estaba excelente. Luego de secarnos proseguimos la marcha.

Saliendo de este puente fue muy exigente la subida que venia, igual que el último tramo de ripio, pasando Espejo Grande.

A poco andar llegamos al cruce de las rutas 231 y 234 y al fin del ripio. Iujuuuuu.

Mas adelante paramos en el mirador del Nahuel Huapi. Comimos un poco de pan que yo había encontrado en el camino, era una bolsa de ½ kg que alguien habría perdido en el traqueteo en el ripio.

Fue muy importante que el camino esta en buen estado pues algunas bajadas hubieran estado muy peligrosas de no ser así.

Decidimos quedarnos en el primer camping, Unquehue, cerca del cruce del ACA en La Angostura. Allí nos comunicamos con Martín y Betiana que justamente estaban parando ahí. Habían hecho de un tirón Villa Traful-La Angostura el día anterior.

Armamos y compartimos unas cervezas.

Concluía la maratónica cuarta jornada, trekking, agua y bici. Distancia: 24 km. Acumulado: 167 km.

 

Día 5

Decidimos ir los cuatro al camping de la Universidad de Cuyo, una vez instalados nos dirigimos a la península de Quetrihué, PN Los Arrayanes.

Excelente sendero, donde al comienzo había que subir unos escalones con la bici al hombro. Me encantó con todas las letras.

Llegamos al final del sendero y recorrimos el bosque de arrayanes. Tocamos su corteza fría color canela. Aquí había venido años atrás en catamarán. La península tiene 12 km. aprox. Al volver unas gotas comenzaron a caer pero por suerte no llovió. El atardecer estuvo nublado y ventoso pero por la noche calmó.

Concluye una jornada tranquila, la quinta. Dist.: 28 km. Acumulado: 195 km.

 

Día 6

Al día siguiente nos despedimos, seguían ellos tres hacia Bariloche y yo me iba a Chile.

Fue un día exigente. Desde el cruce de las rutas 231 y 234 tenia 75 km, hasta las termas de Puyehue aunque yo acampé frente al lago de igual nombre. Lo mas exigente fue el llegar hasta el hito, 17 km. desde gendarmería. Hice migraciones y aduana, aunque fue rápido pues andaba en bici. Acá conocí a 3 motoqueros de Chivilcoy, luego los volvería a cruzar en Bariloche cuando volvía para Mardel.

Pasando el hito era todo bajada prácticamente, tenia que ir muy concentrado pues había muchas curvas y en alguna tenia que darle mucha inclinación a la bici para no caer, lo que hubiera representado…mejor no pensarlo.

Aquí es donde empecé a pensar en lo útil de un espejo retrovisor para tomar más tranquilo las curvas sin nadie que viniera atrás.

Estaba extenuado pero me alentó cuando comencé a divisar el lago. En el cruce hacia las termas pregunte por un camping ya que las termas estaban a un par de km. pero mis piernas no querían mas lola.

Tuve una bajada de cerca de 3 km. de ripio hasta el camping frente al lago.

Cometí el error de no llevar chilenos, solo tenia U$S. Me terminó saliendo el camping 10 U$S. Carísimo. Encima yo era el único en el camping, que desazón. Yo que quería compartir con gente del lugar me limité a hablarme a mi mismo pues los del camping no me dieron mucha onda.

Igual estaba en Chile y el lago era muy lindo, igual que ver el sol 21:30 cayendo.

Ese día sentí temor de que me robaran la bici, no sé por qué. Pero no ocurrió nada. Fui a dormir temprano. Sexta jornada. Dist.:89 km. Acumulado 284 km.

 

Día 7

Armé todo y luego de desayunar emprendí el regreso…MAMITA, como sudé, resoplé y casi maldecí hasta llegar al hito nuevamente, se me hizo muy exigente, muy largo. Encima los tábanos de este lado eran más grandes y negros y andaban en patota. Nubes de tábanos, nunca menos de siete que acudían cuando venia en 1-1 luchando con la subida.

Bsss bsss (tábanos), grr grr hdp (yo), plafff (manotazo), tuc tuc (tábano muerto cayendo sobre el asfalto).

Paré en varios lugares para filmar pues el día anterior no lo había hecho.

Aduana chilena y carabineros de Chile quedaban en Pajaritos, aparte tiene control de ingreso de productos animales y vegetales (SAG), quienes me secuestraron unos garbanzos que no estaba permitido ingresar. Esto al entrar a Chile.

En el hito hice un merecido descanso y repuse energías comiendo una vianda.

Lo que venia era mas sencillo, bajada caracolesca hasta la parte argentina del paso internacional Cardenal Samoré, quien actuó en la mediación cuando se venía la guerra con Chile por cuestiones territoriales allá por el ´76 o ´78.

Ese día decidí quedarme en el camping libre del lago Espejo Grande, para amortizar lo que había pagado en el camping chileno y por otro lado porque venía mortadela y no quería ir hasta La Angostura.

Después de reponer energías con un mate cocido me aprovisioné de leña y armé la carpa. Luego de la cena compartí un fogón contemplativo con unos chicos de Bs. As., había muy poca gente en este camping libre. Nos limitamos a compartir un par de palabras y observar las lenguas de fuego.

Este fue mi día más exigente. Séptima jornada concluida. Dist. : 84 km. Acumulado: 368 km.

 

Día 8

Este día venia tranqui aunque las piernas sintieron la jornada anterior.

Realice un trekking sencillo. El antiguo camino que unía el lago Correntoso con el Espejo, uniendo la casa del guardaparque, donde estaba el camping libre, con La Angostura, obviamente a través de balsas.

Armé los bártulos y emprendí el camino. Hice un alto bajando y almorzando en el hermoso río Correntoso, que une el lago homónimo y el Nahuel Huapi. Un viejo conocido, refiriéndome al río, pues años atrás había estado ahí mismo.

Atravesé, más tarde, la ciudad de Villa La Angostura y paré en Bahía Puerto Manzano, donde acampé.

Pasé todo el día disfrutando el intenso sol frente a este gran lago, el Nahuel Huapi. Chapuzón de por medio, aunque este sí que es frío, che.

Esa tarde charlé y compartí unos mates con una chica de Fardel que andaba con su padre.

Por la noche “asé” mi pan de cazador que acompañé con cervecita. Salude al cielo tachonado de estrellas y me fui a apolillar.

Dist.¨: 25 km. Acumulado: 393 km.

 

Día 9

Cerca de 10 AM y después del desayuno partí a la conclusión del objetivo: Bariloche.

Disfruté mucho este tramo, quizás porque representaba sueño realizado.

Me costó bastante la parte donde la ruta se separa del Nahuel Huapi, pasando el paso Coihue, pero traía excelente humor, venía cantando viejas canciones de mi época de boy scout.

Crucé en varios tramos un tenue viento en contra. Almorcé sobre el río Limay, cambio de provincia, Neuquén-Río Negro.

En esta parte volví a echar de menos el espejo retrovisor, varias veces tuve que tirarme en la banquina. Intenso trafico de micros y estrecha ruta.

Descansé y tomé sol en el Centro Cívico y luego me dirigí a Colonia Suiza donde estaban parando mis amigos platenses. Carolina ya se había vuelto a SM de los Andes.

El camping quedaba a orillas del lago Moreno Este, muy lindo, muy buena onda.

Disfrute del agua y del caer de la tarde hasta que llegaron los chicos que habían ido al cerro López. Cenamos y me despedí del cielo inmensamente estrellado. Al día siguiente retornaba a casa.

Dist.: 101 km. Acumulado:  494 km.

 

Día 10

Fue quizás el día que más temprano me levanté, pues el sol empezó a pegar en la carpa ni bien salió y se pone caluroso ahí dentro.

Por última vez armé todo, ya que todos los días armé y desarmé la carpa y las alforjas. Lentamente me despedía. Tomé unos mates con Martín y Betiana. Y me fui.

Como un tonto erré el camino e hice 5 km. de más, andaba con el tiempo justo, así que siempre que pude iba con 3-7.

Sin mucho margen de tiempo embalé la Pacha en cartones que había en un container en la Terminal y 13:30 aborde el micro. Pleno…pleno.

Dist.: 31 km. Acumulado:  525 km.

Que más decir que fue una experiencia inmensamente gratificante y agradeciendo a “Quien Corresponda” el haber gozado de buena salud, que no haya llovido, que no haya pinchado ni roto la bici, que no hubo viento en contra y comprender lo importante que es el factor mental sobre el cual se apoya el físico.

Gracias, infinitamente gracias.

 

 

A los Siete Lagos.

 

Andando.

 

Andando 2.

 

Andando 3

 

Con el fondo del Lago Puyehue, Chile.

 

   

El recorrido.