Aventuras en bicicleta

De La Quiaca a Chivilcoy en bicicleta

Por Rubén Lettieri

SÍNTESIS: Recorrido entre La Quiaca y Chivilcoy, atravesando varias provincias argentinas hasta llegar a la ciudad de Chivilcoy, a la que pertenecen los ciclistas.

 

Recorrido

La Quiaca, Tres Cruces, Humahuaca, Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Sunchales, Cañada Rosquín, Santa Teresa, Chivilcoy.

Distancia

2200 km.

 

Puntos sobresalientes

del trayecto

Quebrada de Humahuaca, provincias de Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Santa Fe y Buenos Aires.

Fecha

21 de noviembre a 8 de diciembre de 2006

Bicicleta

Giant cuadro de Carbono, MR de aluminio y Zenith Toga, con trailers de construidos por cada ciclista.

Participantes

Walter Medice (48), Ángel di Paolo (64) y Rubén Lettieri (55)

 

Todo comenzó en una charla de amigos: Walter Medice (48 años), Rubén Lettieri (55 años) y el creador de la idea, Ángel Di Paolo, de 64 años, donde se comentó sería lindo hacer un viaje tipo aventura en bici, pero ¿desde donde? Y como quien no quiere la cosa Ángel dijo ¿y si vamos hasta La Quiaca y unimos esa ciudad con Chivilcoy? Desde ese momento se comenzaron a tirar ideas como qué ruta, cuantos kilómetros, qué se necesitaría para el viaje, todos los detalles y además, lo más importante, el dinero que haría falta. Luego la idea fue salir de La Quiaca para llegar a aquí (Chivilcoy).

Se armó todo, se fue consiguiendo todo, se preparó detalladamente y hasta cada uno se fabricó un trailer para llevar las cosas. Éste sería tirado por la bici y con una condición: que si uno abandonaba o tenia un problema que no sea grave los demás seguían .

La fecha se cambió varias veces y al final se decidió realizar el viaje a fines de noviembre y llegar alrededor del 8 de diciembre.

Y fue así que salimos para la quiaca el día 21 de noviembre desde Chivilcoy hacia Buenos Aires y de allí a La Quiaca. 27 horas después llegamos a La Quiaca, las bicis y los trailers llegaban luego en otro micro, así que ese día decidimos conocer. Visitamos al intendente, fuimos a Bolivia y el 22 llegaron las cosas. Preparamos todo para que al otro día saliéramos hacia nuestro destino.

El día 23 salimos de La Quiaca temprano hacia Tres Cruces, un camino realmente hermoso pero muy duro, todo subida a Tres Cruces, el lugar más alto del trayecto. Desde allí luego de pasar una noche salimos temprano, nuestro destino era también hacer de 120 a 160 km. pero no se pudo, ya que Ángel en una de las bajadas no pudo dominar la bici y tuvo una caída. Tuvo que salir Walter a buscar señal para llamar a Jujuy y de allí nos mandaron una ambulancia de Humahuaca. Con nuestro compañero en el hospital tuvimos la oportunidad de recorrer Humahuaca, un paraíso en medio de la quebrada. Allí fuimos a Coctaca, donde están los andenes de los indios humahuaca, un pueblo donde solo se escucha el viento y las aves, un paisaje indescriptible en medio de la montaña, ya que hay que recorrer 12 km. y subir mil m.s.n.m., todo un paraíso.

Luego de darle el alta en el hospital, Ángel se tuvo que tomar el micro de regreso para Chivilcoy y al otro día salimos para Jujuy con la tristeza de no contar con Ángel. Ya en Jujuy, una ciudad muy hermosa, perdimos un día por lluvia.

Luego de averiguar las dos alternativas para llegar a Salta salimos bien temprano por el camino de cornisa. Ya el paisaje había cambiado abruptamente, estaba todo verde y como estaba nublado íbamos entre las nubes y disfrutando de un paisaje excelente.

Llegando a Salta se podía apreciar la ciudad desde arriba, toda una belleza. Luego fuimos a visitar la virgen del cerro y esa noche hicimos el único campamento en un parque muy lindo y con muchas comodidades para hacer camping.

Luego decidimos qué ruta seguir ya que había dos alternativas, pero decidimos ir por la ruta 34, aunque más dura por el clima era lo más directo, porque con el accidente y las lluvias nos habíamos retrasado y se decidió hacer ese trayecto.

Luego paramos en Metán al otro día. Otro día estuvimos visitando 7 de abril y llegamos a Rapelli, el primer pueblo de Santiago del Estero y ahí supimos el por qué es tan duro Santiago del Estero: un calor insoportable. Pero estábamos en el baile así que no quedaba otra que seguir.

En Rapelli perdimos medio día y decidimos salir igual ya que llovía, pero poco salimos llegamos a Pozo Hondo. Al día siguiente seguimos sufriendo tanto el calor como algo inusual en el clima de Santiago, ya que en esos días teníamos viento sur y por ende en contra. De Fernández seguimos hasta Herrera, luego al otro día salimos y llegamos a Malbrán, una pequeña población en el medio de Santiago, siempre con el calor a cuestas. Allí también por el mal tiempo perdimos medio día y salimos. Luego de seguir  toda la ruta 34 llegamos a Santa Fe, fue una alegría porque parece mentira pero cambia todo, la ciudad que llegamos fue muy linda, además nos sentimos mucho mejor esta ciudad (Ceres), que nos acogió muy bien y nos repusimos. De allí tuvimos un problema en mi bici. la cadena no daba más, a duras penas llegamos a Sunchales, donde un señor que es ciclista y bicicletero y además todo un señor nos atendió el viernes santo que no estaba trabajando. Abrió la bicicletería para solucionar mi problema y además no me quiso cobrar. Esto es una de la cosas que te hace pensar que no está todo perdido, que haya gente que se porte de esa manera (gracias señor Baleta).

Salimos de Sunchales, un lugar muy lindo por todo, luego de nuevo en la ruta sería el ultimo día de andar por esa ruta muy transitada. Pero teníamos en cuenta todo, habíamos hecho un espejo retrovisor con un espejo de dentista, entonces, es un consejo para que hagan, cuando venia un camión de frente y uno de atrás y se juntaban justo donde estábamos nosotros nos bajábamos a la banquina para no tener inconvenientes y no arriesgar nada. Además tengo que agradecer a muchos de los camioneros y conductores de micros que además de respetarnos saludaban nuestro viaje.

De Sunchales faltaban más de 600 km. y decidimos parar en Cañada Rosquín, lugar histórico de la ciudad natal de León Gieco. De allí teníamos que hace una travesía hasta Rosario y si era posible pasar esa ciudad porque era muy grande y además mucho transito. Gracias que fue domingo y nos ayudó mucho, fuimos hasta una ciudad pequeña pero con un corazón grande. Allí nos pasó algo muy curioso por lo bueno, son anécdotas que quedarán muy marcadas porque allí se aprecia la verdadera solidaridad de la gente del interior, ya que eso lo quiero recalcar. En todo el trayecto recibimos la calidez de toda la gente que tratamos, es algo muy firme que llevo con orgullo, que no todo está perdido con esa clase de gente. Además se pudo apreciar de la forma en que viven, con todas sus necesidades se puede ser feliz con poco, hay que querer y con o sin necesidades nos brindaron todo, gracias a toda esa gente me siento orgulloso de ser argentino.

Estábamos llegando a Santa Teresa (recuerden este nombre), allí entramos y preguntamos donde nos podíamos alojar para luego salir a hacer el últimos tramo hasta mi ciudad. Nos dijeron que en esa ciudad no había ni hoteles ni pensiones ni campamentos, pero surgió algo que nos emocionó, estaba el intendente de allí, el señor Calabró y se ofreció para ayudarnos. Además de brindarnos comodidad nos regaló una de las mejores cenas y, para terminar, cuando llegamos a Chivilcoy nos llamó por teléfono para saber si habíamos llegado bien, algo que no se ve todos los días. Luego nos faltaban 240 km. y salimos bien temprano con viento a favor y la suerte de tener un hermoso día. Desayunamos en Pergamino, almorzamos en Rojas y ya en Chacabuco nos esperaban  tanto nuestras familias como amigos de Chivilcoy y de Baradero que vinieron a recibirnos. El trayecto fue muy ameno hasta llegar a Chivilcoy. Nos esperaban los ciclistas de la peña 19 de Diciembre a la cual pertenecemos. Ni les cuento la recepción al llegar a la avenida principal, nos esperaban la unidad de bomberos y policía de tránsito para escoltarnos hasta la intendencia. Toda una fiesta a la cual estamos muy agradecidos, por todo lo emocionante que resultó el haber llegado bien y rodeados de amigos y familiares. También en la municipalidad estaban las autoridades, donde nos regalaron una medalla y la cantidad enorme de gente que preguntaban infinidad de cosas.

Desde ya, tanto Walter como yo estamos muy agradecidos a los medios, a los amigos y familiares que se comunicaban a diario para darnos aliento y saber como iba el viaje, agradecer a Ángel que también participó aunque estaba esperándonos.

Fue una gran experiencia de la cual quiero que sepan que se puede, solo hay que proponérselo y que lo que se conoce en bicicleta no lo podrá disfrutar con ningún vehículo. Si en algún momento necesitan información y consejos les dejo mi e-mail:  elmoquehuense@yahoo.com.ar

 

 

La Quiaca

 

Los ciclistas en Tres Cruces.

 

En Humahuaca.

 

Salta.

 

Rapelli.

 

Llegada a Chivilcoy.