Aventuras en bicicleta

Bienvenidos al paraíso, bienvenidos a Laos

Por  Fernando Valdés

 

SÍNTESIS: Laos es en mi parecer un paraíso para el cicloturista. Si alguna vez la vida les de la oportunidad pedaleen aquellas montañas hermosas del norte de Laos.  En estas lineas cuento mis experiencias en Laos.

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Recorrido

Parte de un viaje por el sudeste de Asia. En esta crónica,de Vientiane, capital de Laos, a la frontera con Tailandia.

 

Distancia

.800 km.

 

Puntos sobresalientes

del trayecto

El camino es un paraíso en si mismo. Ciudades Vientiaine y Luang Namthar del Uruguay, ruinas jesuitas en Brasil

 

Fecha

 Diciembre de 2001

 

Bicicleta

Spezialized Rockhopper
  Participantes Fernando Valdés

 

Este relato es parte de pedaleando el sueño http://pedaleandoelsueno.blogspot.com/   un largo viaje en bicicleta por el sudeste de Asia y el sur de China. En el blog se transcribe los mails que envío a amigos y parientes contando las experiencias vividas. No esperes un típico diario de viaje de ciclista, se habla menos de kilometros y más de sensaciones, sabores, aromas y emociones

.Diosito había apagado las luces principales y con luces de noche me deslizaba casi sin ruidos cuesta abajo, cuesta arriba, por las paridisíacas montanas laosianas. 3/4 de luna me señalaban el camino y recortaba con luces y sombras de película las montanas.

Las cuestas se hacen esfuerzos y mis jadeos se entremezclan con la respiración de la selva que a esta hora destila sus mejores aromas. Gustito a pasto, mas allá olor a fresco, olor a bosque, mil aromas acompañan el festín visual.

Había salido de Vientiane, capital del país. Como toda capital, mentirosa, pinta una realidad distinta, desteñida por la falta de trabajo, por años de falta de mantenimiento de la infraestructura. Es como una Tailandia opaca. En Vientiane es mas o menos así.

Cada habitante tiene un tuc-tuc (taxi) y cuando al vecino se le rompe el motor éste lo lleva hasta el mecánico. Y así se mantiene la enclenque cadena ocupación - rotura.

A las orillas del río Mekong, el de tantas series, tantas películas, la ciudad tiene una colección de templos para visitar. La tarde, luego de cruzar la frontera y recorrer 25 km. hasta la ciudad, fue apagando mis expectativas.

Al otro día la ruta merodeaba el Mekong entre ahora amarillentas plantaciones de arroz, el relieve plano con montañas lejos. Me fui internando en la cordialidad de esta pueblo. ¿Podría ser mas amable que un tai? Sí, siendo un Lao.
Sabay dee, sabay dee, gritan los chicos desesperados desde casitas muy muy pobres a orillas del camino.  Agricultores y procesadores de arroz y frutos. Los festejos en saltos y piruetas risas e imitaciones.Sabaydee, Hellouuu alternan.

País mas pobre que Tailandia, acá las motos son muy pocas. Todos se movilizan en bici, entonces valoran más mi esfuerzo. La salida del colegio es un espectáculo aparte. Me filtro en larguísimas filas de bicicletas de chicos uniformados con muy lindos atuendos. Y siguen los saludos y las caras de asombro.  Algunos se empeñan en jugarme carreritas que muy a menudo me dejo ganar. El camino plano; había cruzado muchos pueblitos y una curva cualquiera me adentro al paraíso; un verdadero paraiso.
La planicie se hizo montaña y los vedes se hicieron emoción. Cómo describir semejante maravilla. Las montañas se dejan recorrer no sin bríos y corcovos por una cintita negra que sube y baja entre árboles y cañas, y tapices, y mil parches de increíble belleza. El mejor de los telones sería incapaz de pintar un 10 % de la belleza que recorrieron mis ojos. En estas condiciones, cualquier enfermedad sería mejor que una tortícolis. Para uno y otro lado uno no puede absorber con suficiente nitidez la belleza que te aplasta y te deja de cáscara de nuez.


Cuando uno cree haber comprendido las montañas aparecen las lagunas. Con precisión de cirujano, una canoa hecha de tronco cavado corta el agua casi sin dejar rastro. Los remeros con sombreros de pantalla invertida, hechos de paja, ayudan en la composición con movimientos rítmicos. Un cuadro.  Mas allá el pueblito de las lagunas y la cordialidad y otra salida del colegio.  Los grises de las piedras no podrían haber sido combinados mejor por ningún pintor. Patinan el verde con finas cadencias entre el blanco y el negro.

 

El primer día, el de la pedaleada con ayuda de la luna, me llevó a un bungalow soñado trepado a un lago inmenso. Es en realidad un dique que genera energía para Laos y Tailandia.


El segundo día de camino merecería filmación de punta a punta.
Patéticamente hermoso; ¿después de esto podría uno conocer lugares mas bellos ? A cada kilómetro uno se pregunta lo mismo y el siguiente kilómetro le responde con certeza que la belleza es inagotable. Más sorpresas y más y más... Este día jamás lo olvidaré, y comparte junto a otra pedaleada memorable en el sur de Chile, los lugares mas bellos que haya recorrido.


Sí; se equivocó el cartel en la frontera, debería decir: ”Bienvenidos al Paraíso, Bienvenidos a Laos”.
Desde Laos, con las emociones revueltas por la belleza.

Un abrazo a todos.

Fernando.

 

Imágenes del Paraíso y alguna crónica 

 

Imágenes del paraíso

Las postales se acumulan de a millones en mi memoria de modo que no me es posible decir cual es la última, la primera o la mejor.

Las montañas usan alfombras de terciopelo verde, el marrón solo se reserva para troncos; el suelo nunca se ve.

Las texturas se entremezclan, cañas y árboles con arbustos y enredaderas, de modo que uno imagina que cuando la lluvia cae no debe tocar el suelo, sino inundar aquella pelopincho verde.

Un pasillo negro se encorva tratando de recorrer las montañas. Mi cabeza apunta al cielo y pretende seguir la senda que se pierde en brumas y en verdes.


Un rostro sabio de tanto esfuerzo me apunta con asombro y complicidad. Una larga manija se hace vincha en su frente y sostiene en su espalda un bolsón que rebalsa de leña. Las pieles cobrizas, la raza Mong, de típica complexión montañesa; petisos y fuertes.

Los ranchitos tejidos en caña y palo son parchecitos en el verde. De a 20 o 30 casitas albergan mil chirridos y saludos y saltos y asombros a mi paso.

Con oficio de malabarista, una mujer revolea el arroz. Limpia lo del día ayudada por la gravedad y un enorme plato tejido en paja.

La cadena de barcitos "el mirador" tendría aquí cientos de sucursales, y cada curva ofrece mejores oportunidades que la anterior.

Las ropas agregan al paisaje, polleras coloridas combinan con blusas en tonos naturales.

Los saludos se hacen cataratas y los chicos me esperan alertados por otros que ya gritaron atrás de la curva.

Una escuela de cordialidad sería un fracaso instantáneo en estos pagos. En cambio, tendría miles de profesores expertos en el tema.

Las gentes vuelven de trabajar con unos machetitos en la mano, en estos lados las mujeres hacen el trabajo pesado.


El sol de la siesta templa las frescas montañas. Las mujeres y chicos se hacen banquina de pueblo y a centímetros de la ruta se bañan arremolinados al aire libre en canillas comunales.

Las nenas desde los 6 o 7 llevan en su espalda a su último hermanito que a menudo suelen ser más que 5.

Nenes y nenas cargan desproporcionados bultos en sus espaldas de madera, o leña o paja. Con la O de Oaki me sorprenden y saludan en algunas curvas.

Tendría días escribiendo si pretendiese describir solo 1 minuto de selva, de camino. Laos es definitivamente fantástico. Vengan rápido que el "hombre turístico" ya descubrió estas tierras y se sabe, lo echará a perder en pocos años.

Desde Vang Vieng – Kasi – Muang Phu Kun – Luang Prabang

Si supieran.... si supieran la cantidad de subidas que he domado. Infinitas. Las cuestas duran kilómetros, la mas larga persistió en llegar al cielo luego de 30 agotadores kilómetros. Decí que aquello es un paraíso con montañas, brumas y verdes, ni que hablar de la gente. Cualquier preparación se quedaría corta para tripular esta ruta al cielo. Cuando uno cree que va a saludar a Dios, atrás te esperan kilómetros y kilómetros de cuesta. Esto es increíble y maravillosamente hermoso.

De las ciudades, ¿para que comentar? son hordas de turistas que se encuentran en los templos y en cada punto recomendado por las guías turísticas.


Respondiendo a Gera y a Julián y comentándole a todos. No me ha sido nada fácil compartir tiempo con los turistas europeos. La mayoría del tiempo la paso solo, los momentos en la ruta acompañado por la cordialidad local son mi abrigo de la soledad. Los contactos con los europeos son de a segundos, a veces invento alguna pregunta o inicio alguna charla sobre lo que venga. Así como se inicia se termina en lo que uno tarda en dar vuelta el cogote. Eso sí, de vez en cuando he conocido algunos personajotes que llenan por completo los momentos de soledad. Mis socios en los sueños y en los comentarios son casi siempre los ciclistas. Cada uno tiene algo distinto y siempre hay aventuras y cosas fuera de viaje para comentar.  En Laos he conocido a más ciclistas que en todo el viaje, esta ruta es muy famosa ya, por las vistas espectaculares, también por su dureza.

Cuanto debería escribir; las palabras se me mezclan con la ansiedad y solo quiero transmitirles la felicidad que para mí representa estar viviendo estos momentos.  Quisiera que me acompañaran algunos momentos en los que levanto la cabeza y no alcanzo a ver hasta donde hay que subir. Las subidas interminables merecerían algún empujón, al menos algún negro que me grite “Fuerza culiau !!

 

 Desde Phu kun, un pueblito que yo creía en lo mas alto de las montañas, hasta Luang Prabang hay 130 km. de montaña impiadosa en la dureza y en la belleza. En medio no hay posibilidad de encontrar alojamiento por lo que obliga a hacer todo el recorrido en el día. Demoré 9 horas; para que se den una idea de la dureza y lo trabado del camino, el ómnibus expreso demora 4 horas para el mismo trayecto.

Las torres de tendido de alta tensión son mi indicador sobre hasta que remoto lugar subirá la ruta. Cuando aprendí el truco, muchas veces me arrepentí de saber que demoraría horas en llegar. También he recorrido algunas bajadas inolvidables, una me llevó 20 km. cuesta abajo. La temperatura varía increíblemente entre cada punto. Algunos vallecitos te soplan unos vientitos cálidos, en algunas curvas frescas quisieras ponerte un pulóver.

Mis planes de Laos cambiaron por completo desde mi entrada al país. Pensaba dirigirme hacia al sur, en cambio vine al paraíso en el Norte. Pensaba llegar hasta Luang Prabang, desde donde escribo, en cambio seguiré hasta la frontera con China. Pensaba quedarme solo 15 días y ahora me quedaré casi un mes. Pensaba que nunca haría una misma ruta dos veces. Los casi 500 km. de enorme esfuerzo y tanta satisfacción que he hecho en los pasados días los volveré a hacer cuando baje rumbo a Vietnam.

Disculpen a quienes me han escrito y no les contesto pero Internet es aquí algo caro y muy muy lento.  Prometo cuando tenga buen acceso responder a cada uno de vuestros mensajes que me llenan de vida en algunos momentos en los que necesito fuerzas. No dejen de escribir y vayan ahorrando y haciendo los bolsos para conocer Laos.

Un abrazo a todos.

Fernando.

 

 

http://www.infobiker.com.ar/cicloturismo/imagenes/laosmapa

Mapa del recorrido por Laos.

 

 

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